jueves, 26 de noviembre de 2009

Espiando el armamentismo chileno


La denuncia pública de un espía chileno ha estremecido la relación con nuestro vecino del sur. De los diversos puntos en la agenda bilateral, dos vienen siendo revisados con más detalle: el armamentismo chileno y el TLC con el vecino país.
Uno de las principales preocupaciones de las relaciones internacionales es la seguridad internacional. Esta garantiza la continuidad del estado - nación. Precisamente, la formación de un estado y su identidad histórica determinan las características de sus posteriores políticas de seguridad.
Un estado que se forma, o se expande, a través de la conquista militar está condenado cuando no a ser un país militarizado; a ser militarmente superior a los estados previamente vencidos. Aunque eso signifique tenga que superar la fuerza militar de sus estados vecinos. Así tenemos casos como Esparta en la antigüedad o Israel en el mundo contemporáneo.
La historia de Chile encaja en esta tesis. Después de la guerra del Pacífico, Chile ha tenido que ver con desconfianza a los perdedores de la contienda. Argentina no ha sido más cordial que estos. Así, resultado de sus incursiones militares, Chile se ha visto rodeada por un ambiente hostil.
A poco de cumplirse cien años de la guerra, la superioridad militar estaba a favor del Perú. En ese periodo, una coalición militar entre Argentina, Bolivia y Perú habría sido catastrófica para Chile. Los territorios perdidos podrían haber sido recuperados y la afrenta histórica saldada. No sin dejar destrucción, muerte y dolor entre civiles y militares, por supuesto. ¿Es esta una tesis exagerada? No. El último sábado, Basilio Lami antiguo general de la Junta de gobierno Argentina narró lo que la Junta planeaba hacer: “después de Malvinas, iban a atacar a Chile”.
Con la llegada al poder de Pinochet, se decidió poner punto final a este problema. Desde entonces, el 10% del cobre chileno va a parar a las compras de armas.
Después de dos décadas, la transición a la democracia en Chile, impuso, desde las fuerzas armadas el mismo porcentaje. Para algunos analistas, estas medidas no dependen del poder civil, que en temas de seguridad (y otros) es un rehén en su propio palacio.
El altísimo gasto militar chileno entonces tendría dos funciones: disuadir una posible coalición anti chilena y, como decía Huntington, darle juguetes a las fuerzas armadas para que no interfieran en el poder civil.
El manejo político que el gobierno peruano ha hecho del espionaje ha puesto a la Moneda en apuros. El ex canciller chileno, Ignacio Walker, ha dicho que este anunció es parte de un cálculo político. Y tal vez no le falta razón. Aunque no hay dudas de que el Perú fue espiado, es una interesante coincidencia, para los intereses peruanos, que el anuncio coincida con la reunión de APEC, a la cual asistieron los presidentes de las potencias del Asia Pacífico, y el pedido de compra por 665 millones de dólares que hizo el gobierno chileno al Pentágono.

Julio Corcuera Portugal

1 comentario:

  1. Se repite la historia, Chile se arma posiblemente para una guerra. Lo mismo que sucedió en el Pacífico.

    Buena labor.

    Dejo un blog para que puedan leerlo los interesados en estas temáticas conyunturales:
    www.hugoaldaveherrera.blogspot.com

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