El proceso enseñanza aprendizaje nos brinda la oportunidad de ensayar nuevas respuestas a viejas preguntas y, en el mejor de los casos, contemplar de forma novedosa, el movimiento de conocimientos que parecían pétreos.
El siguiente artículo, es pues, la respuesta de un profesor que intenta, del modo más democrático posible, discutir ideas -dentro y fuera del salón- con la ilusión de que su esfuerzo sirva, no para acabar un debate, sino para iniciarlo. Esa es, finalmente, la razón de ser de
Desde hace algunos años atrás, ha parecido muy clara la diferencia entre economía y política. Tal división permitió generar especialistas en cada área antes mencionada, quienes, por supuesto, han tenido claramente delimitado su campo de estudio. Pero a quién le debemos la división de estas dos, diferentes pero relacionadas, áreas de estudio.
La tradición liberal no ha dudado ni un solo instante en darle la paternidad de la “ciencia” económica al inglés Adam Smith. Sin embargo, la tradición soviética ha planteado, de un poco sutil, esta división al filósofo antiguo Aristóteles.
La bibliografía soviética, representada en estas líneas por los argumentos expuestos por el economista Karataev son, además del insulto y la diatriba, conclusiones obtenidas de una lectura vinculada a una postura ideológica del tema en cuestión.
Se me objetará que en ciencias sociales, el análisis académicamente puro no existe: aceptamos la objeción. Pues, entonces, permítaseme hacer un análisis liberal de la diferencia ya expuesta.
Karateav, en un texto muy ágil y bien documentado, hace una serie de precisiones sumamente propagandísticas. Este ha sido, dicho sea de paso, la característica principal de los libros editados en
El autor soviético afirma que: “Aristóteles enuncia la idea de que los principios en que se basa la economía son otros: a diferencia de la economía cuya misión es estudiar la organización estatal, la economía debe ocuparse de la administración de la hacienda del esclavista”. Sin embargo, esta cita pertenece a Karataev y no al Estagirita, por tanto es una deducción, cuya fuente es el libro “
Resulta curioso que - a opinión de algunos profesores - quien, precisamente, hace la división de la economía y política lo haga dentro de un libro que tiene un pomposo nombre que no sugiere división alguna: “
Se objetará que la denominación de un libro es lo menos importante, si el contenido supera los límites de su título. Aún así, al contemplar el contenido de
Si hay en cambio, en ese único capítulo de este libro denominado “de la adquisición de los bienes” una clara alusión a la crematística, la que diferencia de la política: “la primera cuestión que debemos resolver, es si la ciencia de adquirir es la misma que la ciencia doméstica, o si es una rama de ella o sólo (sic) una ciencia auxiliar…la adquisición de los bienes no se confunde con la administración doméstica, puesto que una emplea la que otra suministra”.
Sin embargo, la respuesta que intentamos dar no depende de si dividió o no economía y política, sino de qué definimos como “economía”.
El diccionario de
Como podemos apreciar la segunda definición es bastante más elaborada y es más próxima a lo que hoy entendemos como economía.
Es necesario precisar que, tanto liberalismo como marxismo parten de definiciones antagónicas de economía. Y al respecto, dada nuestra cercanía ideológica a la primera ideología, nos alejamos plenamente de la premisa que afirma que la independencia de la economía se deba al gran filósofo griego. Reconocemos, por supuesto, su gran aporte a la teoría del valor y el magnífico estudio político realizado en el libro líneas arriba citado. Tal vez la confusión se deba a que no fue el mismo Smith, ni los clásicos los que hicieron la revolución terminológica, sino los neoclásicos.
Julio Corcuera Portugal

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