Trujillo ha cambiado vertiginosamente, la ciudad que concentraba sus negocios en su área colonial, pasó a tener una mayor variedad de centros comerciales, inversiones y empleos, además de ampliar su perímetro comercial.
El auge empresarial dio una inesperada vitalidad comercial: el boom exportador es una de los grandes impulsores de este crecimiento.
Sin embargo, el debate académico local parece estar divorciado del movimiento mundial que sustenta el comercio internacional. El crecimiento de nuestro PBI en los últimos años fue estimulado por el saldo positivo de nuestra balanza comercial. Una caída en la misma es un retroceso para la economía nacional y local. Lamentablemente, el panorama global del comercio no es el más alentador.
Tanto los reportes de la Organización Mundial de Comercio (OMC) como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronosticaron que la caída del comercio internacional superará el 10% a nivel mundial, y en América Latina alcanzará el 13%.
Los problemas de empleo mundial, los efectos de la crisis y la necesidad de proteger sus propias economías- cuando no de cuidar caudales políticos- , han propiciado el regreso de la intervención del estado y una nueva ola de proteccionismo comercial se viene implementando en el intercambio de bienes y servicios mundial.
El último informe de la OMC, junto a las Naciones Unidas y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), alertó que -a pesar del compromiso del G-20- las políticas proteccionistas han presentado un repunte a nivel mundial. La aplicación de una de estas medidas lleva inmediatamente a la réplica de la eventual economía afectada, lo que origina un efecto dominó. Lo realmente preocupante es que el aumento de barreras arancelarias y no arancelarias podría significar una reducción en el tráfico comercial. Las consecuencias obvias son una reducción de las exportaciones e importaciones, una reducción de los empleos, especialmente, de las economías de aquellos países que dependen del crecimiento hacia afuera, como la nuestra.
Existe la tendencia pensar que el crecimiento económico del país es inédito y vino para quedarse. Ambas premisas son falsas. El boom del guano, el boom exportador posterior a 1880, la primera y segunda guerra mundial, etc., son pruebas de lo contrario. Y en todos los casos el crecimiento terminó. No hay razón alguna para suponer que eso no ocurrirá ahora. No es esta acaso la economía que estuvo blindada contra la crisis. No se suponía que creceríamos en 5 ó 6%. Nuestra economía, que lidero el crecimiento económico en la región, es hoy la segunda cuyo PBI cayó de 10% a 0%.
Julio Corcuera Portugal

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